Uber, el fenómeno económico.

Uber, es un fenómeno que ha generado una gran controversia en donde se presente. En el caso particular de Cancún, llegó a prestar sus servicios en el mes de septiembre. Uber, ha tenido una recepción llena de claroscuros en la ciudad. En los últimos días, los medios de comunicación tradicionales (radio, tv, periódicos) y los no tradicionales (redes sociales), nos han inundado de información respecto a este suceso.

Como era de esperarse, la respuesta por parte de sus competidores (sindicatos de taxistas) y de la autoridad (Gobierno del Estado: SINTRA), ha sido negativa. Los taxistas, han iniciado la violencia en contra de los conductores de Uber, e incluso en contra de personas totalmente ajenas; a pesar de su supuesta “guerra pacífica”. (Nótese la similitud de su término con el famoso doblepiensa orwelliano). Sintra, por su parte ha iniciado una campaña de cacería a conductores de Uber, llegando a caer en acciones violentas e inconstitucionales.

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1984. George Orwell.

Las redes sociales han sido la plataforma preferida para manifestar sus opiniones en torno a Uber. Opiniones encontradas, que por un lado apoyan o están en contra de Uber. No obstante, es de mí interés analizar algunas de las opiniones con las que me he topado.

De antemano les informo que el siguiente artículo es extenso. Por lo cual les recomiendo lo lean cuando tengan tiempo. Aunque me enfoco especialmente en la situación del Estado de Q. Roo, y la ciudad de Cancún, la situación es representativa del sector del taxi en otras ciudades y países.

¿Uber, es una empresa fantasma?

No. Uber, es una empresa fundada por Travis Kalanick y Garret Camp, en 2009, en San Francisco, California. Se encuentra actualmente en 558 ciudades y alrededor de 59 países. Actualmente tiene un valor alrededor de 60 mmdd, con unos ingresos reportados a 2015, de 2 mmdd.

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Presencia de Uber en el mundo. Fuente: http://www.eltiempo.com/multimedia/infografias/como-esta-uber-en-el-mundo/16283623

 

Uber no es un fantasma; es una empresa sólida y estable, la cual se rige por estrictas normas de gobierno corporativo. El miedo y problema en torno a él, radica en que es un negocio disruptivo. Uber proporciona a los usuarios una red de transporte privado, al cual se accede a través de una app móvil. A través de la app, puedes conocer las tarifas, al conductor, la distancia recorrida y el vehículo a usar; incluso al final se puede evaluar el servicio. Hecho que no sucede en los taxis convencionales.

Uber, ha cambiado por completo la forma en que los consumidores y prestadores acceden a este servicio. Ofrece seguridad, calidad y comodidad en su servicio y transacciones. Dicho esto, Uber, genera molestias, miedo, confusión e incluso envidia para sus competidores; éstos últimos, no están preparados para el abismal cambio tecnológico en el sector.

¿Uber, se lleva sus ingresos del país?

Uber, cobra una comisión de entre un 25% al 28% de los ingresos totales del conductor. El restante 75%-72%, pertenece al dueño del vehículo. Éste último puede dividirse dependiendo del modelo del negocio: es decir si es el dueño el que conduce, o si hay un dueño del vehículo que contrata un chofer. Dicho porcentaje deja en clara evidencia, que la mayor parte de los ingresos se quedan dentro del país.

Además cabe recordar que tanto los conductores como, Uber, pagan sus impuestos acorde a la legislación vigente. Con su 25-28%, Uber, puede hacer lo que quiera; ya que legalmente le pertenece. De la misma manera en que nadie le dice al taxista, en que gastar su sueldo.

¿Uber, le quita el trabajo a los taxistas?

Es una pregunta engañosa, porque, Uber, no les quita literalmente el trabajo. Son los consumidores, los que al optar por elegir otro servicio, quitan el trabajo a los taxistas. En un mercado libre, dicha decisión usualmente se debe a que eligen una opción que satisface de mejor manera sus necesidades. Las necesidades de los usuarios pueden ser bastante amplias y variadas: precio, comodidad, trato y amabilidad, seguridad, higiene, etc.

En un sistema de libre mercado, hay ganadores y perdedores. El libre mercado, es un sistema que por “ley” premia lo extraordinario, la creatividad, la innovación y la meritocracia. Entonces, el lado en el que te encuentres depende de lo que hagas como proveedor de bienes o servicios.

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En economía existe un término llamado “destrucción creativa”, el cual fue desarrollado por Werner Sombart; y extendido por Joseph Schumpeter, en su libro, Capitalismo, Socialismo y Democracia.

Fragmento de “Capitalismo, Socialismo y Democracia.”

“El impulso fundamental que pone en marcha y mantiene la máquina capitalista está marcado por la nuevos objetos de consumo, nuevos métodos de producción y transporte, nuevos mercados, nuevos tipos de organización industrial – todos los elementos creados por la iniciativa capitalista. […] La historia del equipo de producción de energía, desde la rueda hidráulica a la turbina moderna, o la historia del transporte, desde la diligencia de la aeronave. La apertura de nuevos mercados internos y externos, las organizaciones de desarrollo productivo, desde el taller artesanal y la fábrica a las empresas fusionadas, como la U.S. Steel, son otros ejemplos del mismo proceso de cambio industrial – si se me acepta esta expresión biológica- que revoluciona incesantemente desde el interior de la estructura económica, destruyendo continuamente sus elementos envejecidos y creando continuamente elementos nuevos. Este proceso de Destrucción Creativa es el dato fundamental del capitalismo: es al que en última instancia, el capitalismo y la empresa capitalista debe, de buen grado o mal grado, adaptarse a el. ”

En pocas palabras, la innovación es la que impulsa este proceso de “destrucción creativa”. Como su nombre lo indica, la “destrucción creativa”, involucra dos procesos; uno de creación y otro de destrucción, de manera simultanea. Dicho proceso conlleva a un cambio en la oferta y la demanda, dando así lugar a ganadores y perdedores. Por lo tanto para los perdedores, aquellos oferentes que observan un declive en la demanda de sus productos o servicios, les genera temor, envidia, ansiedad e incluso puede representar la ruina económica.

Lo anterior puede parecer muy desalentador, cruel e incluso injusto; sobre todo si consideramos que después de todo son personas como nosotros. No obstante, se ignora su resultado. ¿Qué trae de bueno la destrucción creativa? Dicho proceso permite que las masas, disfruten de una nivel de vida que ni los aristócratas de épocas pasadas pudieran haber imaginado o tenido. El desplazamiento de los perdedores, por parte de la competencia, permite enriquecer a la sociedad en su conjunto.

Una economía capitalista o de libre mercado, es en si, un sistema de pérdidas y ganancias; lo que da lugar a ganadores y perdedores. El desarrollo económico es imposible de lograr si no hay perdedores desplazados. En estricto sentido los ganadores no son determinados por el Estado o los productores. Los consumidores, son los que libre, voluntaria y a su conveniencia optan por uno de los oferentes.

¿Es Uber, violento?

No, salvo vergonzosas excepciones. Se han dado casos en los que algún conductor, inicia la violencia física en contra del algún pasajero; no obstante, son casos aislados y escasos. Uber, no es un servicio perfecto, lo cual no lo exenta de presentar estos episodios; sin embargo, sus conductores constantemente se someten a rigurosos procedimientos de selección, reclutamiento y capacitación.

Por el contrario, los taxistas, han perseguido, insultado, detenido y golpeado a los conductores; así como vandalizado e incendiado vehículos, todo ello de manera ilegal y poniendo en riesgo las vidas de sus ocupantes. Esta situación no solo es propia de nuestra ciudad, sino que se replica en muchas otras partes del mundo.

¿Por qué es tan popular Uber?

Uber, proporciona un servicio de comodidad; la facilidad de solicitar transporte con solo un click. Uber, es seguro: en especial cuando te encuentras en algún entorno inseguro, cuando es de noche, hora pico, cuando llueve, etc. Los conductores se encuentran capacitados y el vehículo asegurado, por lo cual el riesgo de que suceda un accidente es menor y en su caso estaría cubierto. Las tarifas aunque son dinámicas, son transparentes y de conocimiento del pasajero desde el inicio hasta el final de su viaje.

En el caso de los taxistas, no todos son malos; hay honrosas excepciones. Sin embargo, dadas sus políticas sindicales colectivistas, de “uniformidad”, es prácticamente imposible que el taxistas sobresalga y se diferencie de sus compañeros. Todos los taxis son del mismo color, van identificados con número de serie, cobran la misma tarifa, los conductores van uniformados y se desconoce su nombre. Algunos podrían decir que el número de serie los diferencia; pero, ¿Quién se fija en ese número, o siquiera lo recuerda después de bajarse? La realidad es que dicho sindicato, suprime todo tipo de innovación o creatividad que pueda venir de alguno de sus agremiados. Como reza el dicho: “Clavo que sobresale, siempre recibe un martillazo”.

A lo anterior hay que sumarle los casos de violencia ya mencionados, los múltiples accidentes automovilísticos que causan, su conducción irresponsable y agresiva, los asaltos que perpetran a sus pasajeros, la nula transparencia en sus tarifas, en su caso los taxímetros arreglados, su involucramiento en el negocio de las drogas, entre muchos otros casos.

¿Son justos los precios que cobran?

Es una pregunta sumamente tramposa y engañosa. Es realmente sorprendente, que en pleno siglo XXI, y en el supuesto México “Neoliberal (No-liberal), se sigan manejando esos conceptos.

Nuestro país es de herencia socialista: basta con leer nuestra Constitución para constatarlo. Nuestros magníficos planificadores centrales, gustan de fijar los precios en este sector a la vieja usanza: a la soviética. Ciertamente esta idea es esencialmente marxista: debido a su teoría sobre el valor de los bienes.

Algunos no creerán que eso suceda en nuestro país; pero, sino me creen, aquí les dejo la evidencia: Art.- 48 de la  Ley de Tránsito Transporte y Explotación de Vías y Carreteras del Estado de Quintana Roo; y dice así:

Artículo 48.- La justa retribución económica que los concesionarios obtengan por la prestación de un servicio público, será la tarifa que fije el Gobernador del Estado, a través de la Comisión Consultiva de Estudios, Proyectos y Tarifas.

Esto quiere decir que, nuestro omnisciente y todopoderoso gobernador y su círculo de sabios, aparentemente saben cuál es precio más “justo” a imponer. A lo anterior hay que sumarle que el Estado, es el que otorga las licencias, determina el número de taxis en circulación, así como algunas otras disposiciones generales.

El problema con los “precios justos”, es que quedan a criterio del funcionario en turno. Entonces, terminan siendo más importantes los patrones arbitrarios del burócrata, que el beneficio del público en general. Para los taxistas, son más importantes sus reguladores, que las personas a las que transportan.

La política de fijar “precios justos”, es errónea. La economía se rige por sus propias leyes, y ni el decreto del gobierno más poderoso las puede alterar. Éste tipo de políticas intervencionistas generan distorsión en los mercados: toda la transmisión  de información del sistema de precios y las decisiones de los agentes económicos, se ven afectadas.

Para lo anterior se debe hablar de “precios funcionales”: aquellos que estimulan un máximo volumen de producción y ventas. Los precios se fijan acorde a la relación que exista entre la oferta y la demanda. Esto es, cuando la demanda es mayor a la oferta, el precio es mayor; por el contrario cuando la oferta es mayor a la demanda, el precio baja. Este sistema de precios garantiza, en lo económico, que solo los productores más eficientes continúen operando.

¿Por qué es importante un sistema de precios libres? Por la creación de riqueza (por ello entiéndase la auténtica creación de valor, que es diferente a la acumulación de capital). El incentivo para crearla, es la libre apropiación  y disposición de los frutos de la creatividad empresarial.

Lo anterior viene a colación, por las múltiples quejas sobre la tarifa dinámica de Uber. La tarifa dinámica quiere decir, que el precio del viaje se encuentra directamente influenciado por la oferta y la demanda. O sea, que los clientes pagan un sobreprecio cuando el servicio es altamente demandado. Dicho mecanismo pretende poner a disposición el servicio para quienes realmente lo necesitan; uno está dispuesto a pagar más por algo, cuando realmente lo necesita.

El mecanismo podría parecer injusto, porque deja sin posibilidad de acceder a este servicio a los que de menos renta disponen. Sin embargo, los consumidores olvidan que son ellos quienes tienen el poder. Uber, no te obliga a pagar dicha tarifa con sobreprecio, por el contrario, es totalmente voluntario. Uber te informa si hay un sobreprecio en el momento; si decides pagar te pide tu confirmación; si te niegas, te da la opción de avisarte cuando el precio baje.

570730b96ad14No obstante, nos seguimos encontrando con intervenciones gubernamentales; como la de Mancera en Cd. de México. Su intención surgió cuando los precios se dispararon (se llegó hasta un sobreprecio de 9.9 veces) por la política del “Doble Hoy No Circula”. Una vez más, los hechos nos demuestran las fallidas políticas públicas. Fallidas políticas públicas, porque el sobreprecio fue causado por  el “Doble Hoy No Circula”, que a su vez es consecuencia de la fallida política pública del “Hoy No Circula”. Éstas políticas, se establecieron para tratar de detener  y reducir los altos índices de contaminación atmosférica. No satisfechos con dos políticas públicas, los planificados centrales, pretenden seguir regulando más y más el sector, a pesar de que han fallado rotundamente. Los hechos que se dieron en  abril del presente año, deben ser una invitación abierta a reconsiderar la efectividad de las decisiones que nuestros gobernantes toman.

Todo lo anterior, no es solo una defensa a la tarifa dinámica de Uber; es también un llamado para que los distintos sindicatos, uniones y confederaciones de taxistas, exijan lo que por derecho les pertenece, sus ingresos. Son los productores (taxistas, Uber, etc), los que libre y voluntariamente deben fijar sus precios.

Como dato extra, en el podcast de Freakomics: “Why Uber Is an Economist’s Dream“, se explora los beneficios, que esa tarifa ha tenido para los economistas. La tarifa dinámica, les ha permitido estudiar y analizar de manera muy puntual el fenómeno del sistema de precios.

¿Es Uber, ilegal?

Sí, en el caso particular del Estado de Quintana Roo. Es ilegal, porque es violatorio del art.- 31 Bis, de la Ley de Tránsito Transporte y Explotación de Vías y Carreteras del Estado de Quintana Roo. En dicho artículo dice lo siguiente:

Artículo 31 Bis. Los vehículos de servicio público de transporte de pasajeros que cumplan con las disposiciones contenidas en ésta ley y demás disposiciones aplicables, podrán pactar sus servicios, por medio de contrato verbal, escrito, o por medio de servicios electrónicos, informáticos, de internet, de correo electrónico, de teléfono incluyendo celulares y/o aplicaciones o programas utilizados por dichos medios.

No será servicio público de transporte de pasajeros, el que se pretenda brindar o se brinde por particulares sin la autorización del Titular del Poder Ejecutivo a que hace referencia al artículo 32 de esta ley, independientemente de que dicho servicio se haya solicitado y pactado, por medio de contrato verbal, escrito, o por medio de servicios electrónicos, informáticos, de Internet, de correo electrónico, de teléfono incluyendo celulares y/o aplicaciones o programas utilizados por dichos medios. La realización de esta actividad será sancionada en términos de esta ley, sus reglamentos y demás disposiciones aplicables

Uber, por su parte no cuenta con el permiso que en dicho artículo se estipula. Lo curioso de este artículo, es que fue adicionado en julio del 2015. Dicha adición fue impulsada por los Sindicatos de Taxistas del Estado, previendo la inminente llegada de Uber, a la entidad.

¿Es injusta dicha ley?

Totalmente, en este caso la ley es una cuestión de poder. Para ello basta con consultar la   Ley de Tránsito Transporte y Explotación de Vías y Carreteras del Estado de Quintana Roo, en su artículo 34:

Artículo 34.- El otorgamiento de concesiones y permisos para efectuar el servicio público en cualesquiera de sus modalidades, se otorgarán discrecionalmente por el Gobernador del Estado a las personas físicas o morales que lo soliciten, mediante tramitación hecha por conducto de las Direcciones de Comunicaciones y Transportes.

Dicha ley, deja en manos del gobernador del Estado, para que de manera arbitraria y a su conveniencia, otorgue las concesiones a quien mejor le parezca. ¿Creen qué con esas facultades no los otorga a su conveniencia? En la práctica dichas concesiones son otorgadas a cambio de votos. Los sindicatos (no solo el Sindicato de Taxistas de Cancún), uniones y confederaciones, históricamente, han sido usados como un medio para acarrear y comprar votos.

A lo anterior hay que sumarle, la ya conocida historia de corrupción y nepotismo de nuestro ex-gobernador Roberto Borge. El problema no termina ahí, cuando se designa en los organismos reguladores (Sintra) a personajes igual de corruptos, como el ex-titular de la dependencia Javier Zetina González; o a personajes mafiosos y con claros conflictos de intereses, como nuestro delegado de Sintra, de la Zona Norte, Nicolás Castillo Ceballos, de quien se dice posee alrededor de 50 placas de taxis. Tampoco podemos olvidar el caso de Victor Viveros, quien en diversas ocasiones contendió para la presidencia municipal; a la fecha sigue siendo un hombre cercano al poder político.

El problema no radica en que el funcionario en turno sea corrupto o un hombre probo y honesto. La situación está en la concentración de dichos poderes y facultades en una sola figura; hecho que da lugar a conflictos de intereses, corrupción, clientelismo, compadrazgos, tráfico de influencias, favoritismos , etc.

¿Por qué piden que se aplique la ley  si es injusta?

En las mentes obtusas, alambicadas, envidiosas, y enajenadas de algunos taxistas (conductores), la igualdad solo puede ser hacia abajo. Envidia, porque a los conductores de Uber, nos les aplican la misma legislación, que ni a los taxistas les gusta. Su cegadora envidia les impide constatar, que aquello es una oportunidad para liberalizar su oficio, una oportunidad para no depender de esos engorrosos trámites, evitar las tranzas y sobornos, así como de los caprichos y arbitrariedad de la autoridad.

Hago un énfasis en conductores, cuando ellos no son los titulares de los derechos que otorga la concesión. Los conductores que caen en la situación anterior son los más afectados, ya que tienen que cargar con toda una serie de costos: la renta del vehículo y la placa, la gasolina, derechos y otras contribuciones, así como el lavado del coche; dejándolos así con solo una pequeñísima parte de las ganancias. De los individuos mencionados anteriormente, son de los que menos se debería esperar un rechazo a Uber; paradojicamente son los primeros en protestar, en ser usados como carne de cañón para las marchas, son los movilizados para ejercer presión al gobierno. ¿No es acaso injusto que se aprovechen de su ignorancia y necesidad?

De los titulares de las concesiones  es comprensible esperar su rechazo. La ley representa una forma de proteger sus ingresos o rentas, y así seguir conservando su monopolio sobre el transporte; es una forma de proteger su inversión, sus intereses particulares.

¿La manifestación de los taxistas, es una amenaza a las libertades?

Las manifestaciones que han llevado a cabo, no coartan de ninguna manera las libertades o derechos que poseen los individuos. Lo anterior siempre y cuando no afecten las libertades y derechos de los demás.

Hay que recordar que los taxistas tienen el derecho a  pensar lo que quieran de Uber, incluso si son ideas violentas, retrógradas o anticuadas. Sus conciencias no nos pertenecen, por lo cual no podemos interferir en lo que piensen. De igual manera pueden decir lo que sea, incluso cuando sean insultos, mentiras, argumentos engañosos o perversos; las palabras se las lleva el viento. También pueden escribir lo que sea, el papel aguanta lo que le escribas.

Si bien, su manifestación no coarta libertades, si constituye una amenaza a la libertad. Es una amenaza porque lo que piden es prohibirles a los conductores de Uber, ofrecer sus servicios. Entre la amenaza y coartar las libertades existe una línea bastante delgada. Cruzaron esa línea, cuando hacen uso del poder coercitivo del Estado (Sintra), para imponer sus intereses, no solo a los conductores de Uber, sino también a los consumidores.

¿Qué hay detrás de todo este conflicto?

Detrás de todo esto hay un discurso sobre la propiedad privada. Los derechos de propiedad, son un conjunto de derechos. Estos derechos se aplican a los bienes materiales, incluyen: el derecho de uso, de exclusión, de hacer a voluntad, de disfrute de los beneficios y la transferencia de éstos.

¿Por qué son importantes? Los derechos de propiedad poseen implicaciones de carácter moral, económico y legal. La propiedad privada es un factor relevante en el sistema de mercado; éste se encarga de proporcionar los incentivos para el desarrollo de capital y satisfacción de las demandas y necesidades de los consumidores.

El sistema regulatorio del Estado de Quintana Roo, a través de su programa de licencias y concesiones, recorta múltiples derechos de propiedad y distorsiona las fuerzas de mercado.

245px-henry_ii_of_franceLas concesiones y licencias son  elementos totalmente anacrónicos.  Las concesiones son un medio político, una política pública regulatoria, que prohíbe actividades concretas sin el permiso del gobierno. Éstas políticas datan del siglo XVI. El caso de Enrique II de Francia, es un ejemplo fascinante; declaró el derecho a trabajar como un privilegio que es otorgado por el rey ( droit royal).

Las concesiones y licencias, son medios políticos bastante extendidos; pero, que pertenecen a épocas feudales y mercantilistas. Hoy en día, persisten en mayor o menor medida en muchos países. Es claro que el derecho a conducir un taxi, es un privilegio que otorga el gobernador en turno.

El problema con las concesiones y licencias, surge cuando son usados para imponer tasas, tarifas y derechos que impidan o restrinjan la entrada de nuevos competidores. A su vez, son usados para crear barreras comerciales. Las placas de taxi en la ciudad de Cancún van desde los  150 mil pesos hasta el medio millón de  pesos. ¿No pone en desventaja a quienes quieran entrar al negocio? Dichos gravámenes sirven como un obstáculo para impedir la entrada de nuevos socios. La situación no acaba ahí, porque es vox populi, que los amigos, cuates, compadres y familiares de los líderes sindicales y del gobernador, no pagan dichos derechos.

El gobierno del Estado, impone las concesiones a través de su poder policial; dando paso así, a la creación de monopolios, oligopolios o una economía cartelizada, con la finalidad de “proteger” al público en general de los abusos del sector. Sin embargo, dicha regulación, usualmente se traduce en la protección de los comerciantes existentes de la nueva competencia. El caso expuesto es evidente, los actuales concesionarios no solo pretenden, sino que han introducido nuevas regulaciones para impedir la entrada de otros competidores. Los concesionarios actuales, hacen un uso indiscriminado de estas regulaciones, para proteger su riqueza y bienestar, disfrazándolas de regulaciones en bienestar del público en general.

En 2015, además de la modificación del 31 bis, en al ley de transporte del Estado, también se dio una en la Ley de Hacienda del Estado de  Quintana Roo; en la cual fijaron el precio de la concesión de un taxi en 6,733 SMG. El SMG es de $ 73.04 multiplicado por la tarifa de 6,733, nos da un precio por concesión de $ 491,778.32 pesos.

ARTÍCULO 177.- Por el otorgamiento de concesiones para explotar el servicio público de transporte de pasajeros, carga y el especializado en el Estado, a excepción del urbano de pasajeros en autobuses en ruta establecida que corresponde a los municipios, se causarán y pagarán los derechos con base en la siguiente:

I.- Por el otorgamiento para explotar el servicio público de transporte en los municipios de Benito Juárez y Solidaridad:

a).- Servicio público de pasajeros en general:

3.-Automóviles de alquiler tipo taxis (hasta 5 pasajeros), hasta 6,733 S.M.G

Business meetingDebido a lo expuesto anteriormente, ¿Es el taxista realmente el propietario? Solo de nombre. ¿Por qué? Porque es el Estado, quien: entrega las concesiones, supervisa, desarrolla las regulaciones, los evalúa, decide las tarifas y a quienes puedes transmitir el derecho a trabajar. ¿Es una empresa privada? ¿Como es que aguantan ésto los concesionarios? Sencillo, por la alianza público-privada o también conocida como: crony capitalism, capitalismo de cuates, clientelismo, entre otros nombres.  En la práctica, las nuevas licencias solo se entregan a los concesionarios ya existentes. Los nuevos competidores se excluyen a través de regulaciones arbitrarias, altas tarifas o derechos de acceso, así como tortuosos e ineficientes procedimientos. Es por ello, que el concesionario actual tiene mayores incentivos en estar bien relacionado políticamente, que para satisfacer los deseos y necesidades de los consumidores.

Un sector libre, es aquel en el que nuevos competidores pueden entrar libremente y los precios obedecen las fluctuaciones de la oferta y la demanda. Los beneficios son amplios: libre transferencia de capital, competencia que mejora el servicio y los derechos de los propietarios quedan asegurados ante una autoridad arbitraria. Los ajustes en el precio y en el servicio, deben obedecer a la demanda del consumidor, y jamás a las demandas de algunos burócratas supuestamente desinteresados.

¿Qué podemos esperar del sector?

En el caso particular del Estado de Quintana Roo, es incierto. La  corrupta, despótica, y nepotista administración anterior, se caracterizó por restringir y perseguir a la competencia; impidiéndoles así, su entrada en el sector.

El poder político y económico de los taxistas y otros concesionarios, no puede subestimarse. Han hecho lobbying, (cabildeo como se conoce en México) con la intención de cerrarle las puertas del Estado a la competencia. Su primera victoria se tradujo en la introducción del artículo 31 Bis, en a la legislación estatal. Dicha iniciativa, fue ampliamente promovida e impulsada por los concesionarios, en especial los taxistas. La segunda, es el apoyo de la nueva administración de Carlos Joaquín. Aunque en un principio se mostró a favor, posteriormente, durante su campaña se posicionó como neutral respecto a este tema. A los pocos días de asumir el cargo como gobernador, a través del nuevo titular de Sintra (Jorge Portilla), afianzo su compromiso con los taxistas al continuar con la cacería de Uber. ¿A que se debe lo anterior? Al abierto apoyo que recibió de los taxistas. No obstante, ha enterrado cualquier intento por desregular el sector.

Sin embargo, el progreso económico no se frena con ningún decreto. Uber, es solo el canario en la mina. Los taxistas y concesionarios actuales, deberían estar bastante preocupados. De continuar operando de la misma manera, su ruina económica estaría asegurada.

De lo que menos deben se preocuparse es de que entre al negocio Uber, Cabify, Lyft o cualquier otro competidor. Aunque actualmente se arriesgan a ver sus ingresos mermados por la competencia, en el futuro se arriesgan a quedarse sin trabajo por completo.

La industria del automóvil, y por ende el sector de transporte, se están redefiniendo; y el cambio es irreversible. Una revolución tecnológica está teniendo lugar en Sillicon Valley. Es ya bien sabido, que hay empresas de transporte y de automóviles trabajando juntas  en el desarrollo de vehículos autónomos.

Uber, se encuentra actualmente trabajando con Volvo y Ford . Sin embargo, no se detiene ahí, Lyft se encuentra también trabajando con General Motors, para desarrollar el mismo tipo de vehículos. Empresas como Google, Delphi Automotive y Tesla Motors, están dando pasos agigantados para no quedarse atrás. La amenaza no solo se reduce al sector de transporte de pasajeros, el de carga igual lo está. Recientemente Uber, adquirió la compañía Otto, por 68 mdd, la cual le permitirá entrar al sector de transporte de carga.

En 2016 y 2017, diversas compañías tienen programado realizar pruebas iniciales, en distintas urbes del mundo. En el 2019, Delphi automotive, tiene estimado  tener una flota de taxis funcionando regularmente en Singapur y plenamente consolidada en 2022; Ford lo tiene programado para el año 2021, debido a que ha recibido fuertes presiones de Wall Street.

Por lo pronto, los gigantes del transporte, tecnología y el automóvil, se han unido para impulsar iniciativas que regulen este nuevo y pujante sector.

¿Se encuentra México preparado para el cambio? Claro que no. Basta con ver el revuelo que se armo con la entrada de Uber y Cabify al país. Los cambios en la economía y tecnología, están a años luz , de las autoridades mexicanas. La única forma de prepararse para el cambio, es a través de la liberalización de los mercados y  la competencia económica. Propiciar un entorno favorable para que se den la innovación, la creatividad empresarial y la riqueza. A mayor libertad económica, mayor prosperidad y mayor crecimiento económico

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