El matrimonio homosexual.

“Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad  no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un grado alto de ambas”.- Milton Friedman.

El reciente enfrentamiento entre el Frente Nacional por la Familia y el grupo contrario (Pro-derechos LGBT), que “defiende” el “matrimonio igualitario”, no es más que una lucha de poderes. Grupos de poder, que recurren al Leviatán, al Estado, con la firme intención de imponer a la población su particular concepción del mundo. Eventualmente solo una se impondrá. ¿Quién será? En nuestro sistema político, la respuesta se reduce a quien pague más. La gran controversia y agitación que se ha generado, se debe a las fuerzas políticas y su gasolina (el dinero) que las empujan. Ambos bandos están fuertemente apoyados. Es solo cuestión de tiempo para observar quién ganará.

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Sin embargo, ambos grupos olvidan al verdadero enemigo, el Estado. ¿Por qué es el enemigo? El Estado, viola, asesina, tortura, esclaviza, oprime, confisca, roba, miente, y manipula a sus ciudadanos, impune y sistemáticamente.

Irónicamente y contra toda lógica, ambos grupos de la sociedad piden más y más gobierno. Una mayor intervención y regulación del Estado en sus vidas.

 ¿A ese punto de culto al Estado hemos llegado? ¿No concebimos una sociedad sin papá Estado? El adoctrinamiento del Estado, ha llevado a la sociedad a un punto, en el que se nos hace imposible concebir una civilización sin él. El Estado en su forma actual es intrínsecamente  inmoral; su sola existencia viola innumerables derechos y libertades.

No se confundan, el Estado, no protege ni mucho menos es garante de sus derechos y libertades. El Estado, viola y aplasta tus derechos, coarta y restringe tus libertades. Los individuos son quienes luchan por tus derechos y libertades; una sociedad libre y organizada, es la garante del mantenimiento de estos.

El Estado, es quien en primer lugar, no reconoció el derecho al matrimonio de la comunidad LGBT. Y si ahora ha sacado este tema, es solo porque la víspera de elecciones está cerca. Entiéndase que aquello, no proviene de la buena voluntad de sus gobernantes, sino de su codicia. La negativa de la Iglesia o algunos miembros de la sociedad a aceptar esa idea, no coarta ni restringe de ninguna manera sus libertades y/o derechos. Las personas tienen todo el derecho a sostener las ideas, incluso las  más retrograda, que puedan concebir.

¿Las cuestiones morales no pueden ser dirimidas sin apelar a la coerción del Estado? ¿Acaso los adultos conscientes, no tienen el derecho a contratar y asociarse  libremente con otros adultos? ¿Por qué dejar que una institución tan corrupta decida sobre tu vida? ¿El funcionario en turno, (que ni te conoce), sabe mejor que te conviene? ¿Quién mejor que uno mismo para decidir sobre su propia vida? ¿Ambos proyectos no pueden coexistir pacíficamente? ¿Son mutuamente excluyentes?

Los ciudadanos, olvidan con bastante frecuencia las amplias posibilidades de actuar con independencia del Estado. Incluso, siguiendo con la lógica de un Estado paternalista, los ciudadanos tienen la posibilidad de limitar a su gobierno. Por el contrario aceptan sumisa y tácitamente, todas las instrucciones que al legislador se le ocurra establecer. ¿Habrá gente buscando a personas sabias y superiores para que regulen su vida? Y de ser así ¿Elegirías actualmente a quienes ocupan un curul en el congreso, en los tribunales, en el gobierno? Estoy seguro que dado los indices de popularidad y aceptación de nuestro actual gobierno, la mayoría de la gente respondería de manera negativa a esta cuestión.

El matrimonio y la familia, son anteriores al Estado. El matrimonio, es en efecto uno de los fundamentos de la civilización; sin embargo, la implicación y regulación por parte de los gobiernos es más reciente.

La familia y el matrimonio, están basados en la libertad de asociación y contratación; su existencia es posible sin la necesidad o el aval  del Estado. En una sociedad libre, la decisión de casarse pertenece a los individuos, no al Estado, no a la Iglesia, ni a ningún otro grupo de personas.

La gente debe tener permitido hacer lo que quiera, mientras no viole los derechos y libertades de otro. ¿El matrimonio gay viola algún derecho o libertad? En absoluto. Como individuos, gozan de la libertad y el derecho para unir sus vidas, con quien mejor les parezca.

Incluso la Iglesia Católica, reconoce desde hace muchos años, el derecho del individuo a elegir a su cónyuge; el sacramento del matrimonio, lo realiza la pareja, no el sacerdote. La validez del matrimonio, se basa en la voluntad de la pareja, no en la decisión del sacerdote.

Cuando el Estado tomó este poder dentro de sus facultades, comenzó la destrucción de la familia y el matrimonio. Quien ha destruido la familia y el matrimonio, es el Estado. A través de leyes punitivas y prohibitivas, ha minado el campo, sembrado las semillas de la discordia.

La manzana de la discordia, es el Estado y toda la serie de beneficios y derechos legales, asociados a la figura del matrimonio. Detrás del discurso del matrimonio igualitario, hay un discurso acerca de la propiedad. La realidad, es que muchas parejas no heterosexuales (para hacerlo más corto), no pueden acceder a toda una serie de beneficios y derechos, que la figura jurídica del matrimonio otorga.

La regulación de matrimonio en poder del Estado, es peligroso.  Cuando es el Estado, quien define qué es el matrimonio, por ende tiene toda la facultad de decidir sobre el correcto funcionamiento del matrimonio y la familia.

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1984. George Orwell

Si realmente se quiere salvar la familia y el matrimonio, es fundamental quitarle el poder al Estado. La fórmula es sencilla, mientras más poder tiene el Estado, menos poder tiene el ciudadano. Mientras más poder tiene el ciudadano, menos poder tiene el Estado. ¿A dónde nos ha llevado la receta de darle más poder al Estado?

Contrario a las mentes alambicadas e intelectualmente confundidas; para mí no existen los derechos de los gays, mujeres, niños, etc. Aquello es una especie de discriminación positiva, marginación y segregación. ¿Cuál es el afán por dividir y separar? Los derechos y libertades, no distinguen de sexo, orientación sexual, nivel socioeconómico, ideología política, religión, raza, etnia, nacionalidad, entre otros. Para mí es muy claro, todo individuo tiene derecho a la vida, libertad y propiedad. Y son de esos tres derechos naturales, de donde todo lo demás se deriva. Curiosamente, son los más atacados por el Estado y los más ignorados y menospreciados por la población.

“La vida, la libertad y la propiedad no existen por razón de leyes hechas por el hombre. Por el contrario, el hecho es que la vida, la libertad y la propiedad existen con anterioridad a aquello que hizo a los hombres hacer leyes por primera vez.”― Frédéric Bastiat

El destino de ambos bandos es funesto, su proceder e intenciones son perversos, su actuar timorato y pueril. El domingo 11 de septiembre, fue una día bastante triste y desesperanzador. Sentí un gran vacío y asco al constatar las manifestaciones (de ambos bandos), cargadas de discriminación, irracionalidad y odio.

¿Cómo no estar avergonzado? Cuando por arriba de la razón y el diálogo, sobreponen la fe y los prejuicios. Paradójicamente, son más parecidos de lo que dicen ser. ¿Por qué tratar de usar la plataforma de adoctrinamiento estatal (escuela pública), para promover sus intereses? ¿Si su idea es tan buena, porque necesita de la coacción del Estado? ¿Por qué la censura a las ideas y opiniones diferentes? ¿Por qué usar al Estado para imponer su legitimidad moral por sobre toda la población? ¿Por qué usar al Estado para promover los valores morales de una colectividad minoritaria? ¿Es el matrimonio una institución tripartita?

Los gays o la Iglesia, no tienen ningún derecho a esperar que el otro reconozca sus decisiones y opiniones como válidas y moralmente legítimas. El panorama se vuelve desolador cuando se solicita que una autoridad coactiva superior (el Estado), imponga la estructura familiar.

Uno de los elementos presentes en la lucha de ambos grupos, es la agenda educativa. Lamentablemente, ninguna  agenda está basada en principios científicos o valores. El FNF (Frente Nacional por la Familia), quiere una educación basada en principios, ideas y valores católicos y religiosos. El FNF, ha rechazado bases científicas, incluso realizado quema de libros; olvidan que la educación es laica. Por el otro lado , el “progresista” movimiento Pro-derechos LGBT, ha formulado su agenda educativa en base a la “ideología de genero”. Una “ideología de genero”, que de igual manera no tiene bases científicas y mucho menos promueve algún valor. Ambos compiten por el control de la agenda educativa. Acuden a la plataforma de adoctrinamiento estatal , para imponer sus ideas por la fuerza. Pero, olvidan que las ideas, no se imponen, se proponen.

¿Es el matrimonio igualitario un avance en la libertad? Si retorcemos un poco la respuesta, es sí. Estoy seguro, que para muchos activistas LGBT, la decisión de la SCJN, de avalar el matrimonio igualitario, es un gran logro. Sin embargo, la SCJN, solo abrió la puerta. Dejaron un largo camino en manos de los legisladores; recientemente el congreso, enterró la iniciativa. Sin embargo, las personas no ven el panorama completo. Lo único que han logrado es que ahora también han entrado al juego arbitrario, de quedar a merced del Estado. Le pusieron un eslabón más a la cadena.

La decisión de realizar, por parte de la comunidad Pro-derechos LGBT, una contra-marcha al día siguiente de la del Frente Nacional por la Familia, es fútil. Lo es, porque se olvidan que quien tiene el poder para reconocer sus derechos, es el gobierno, no la Iglesia o el FNF. Por el contrario, debieron demostrar que ellos también tenían el apoyo de un gran número de gente. Debieron marchar para exigir al gobierno sus derechos, y no desperdiciarlo con el FNF. El Estado, ha hecho de las suyas nuevamente, los ha enfrentado. Ya saben como reza el dicho “Divide y vencerás”, pues es eso justamente lo que ha sucedido.

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