Una reivindicación de la Responsabilidad “Social”.

Introducción.

En los últimos años la Responsabilidad Social Empresarial, ha tenido un gran auge. Son cada vez más las organizaciones las que buscan insertar dentro de su plan de negocios la Responsabilidad Social. Estas organizaciones buscan que el impacto positivo que generan de su operación pueda traducirse en una mayor competitividad y sostenibilidad para sus negocios.

En México, a pesar que es una forma de gestión relativamente reciente, ha tenido sin duda grandes avances. En el país no hay una gran cantidad de indicadores que nos puedan ilustrar los avances o el impacto que tiene la Responsabilidad Social en el entorno, sin embargo, uno de los indicadores más confiables que refleja el crecimiento de la RSE en la práctica e iniciativa del sector empresarial es el Distintivo de Empresa Socialmente Responsable que comenzó a otorgar el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), a partir del 2001. En el primer año de la entrega, este distintivo se les otorgó a ocho empresas y en el año 2014 fueron [1]933 empresas las reconocidas bajo este distintivo, mientras que para 2015 fueron 1634.[2] El avance ha sido bastante grande para tan solo 16 años de manejar este distintivo, este crecimiento sostenido, demuestra el compromiso que tiene el sector empresarial en México por adaptarse y responder a un entorno cambiante y por satisfacer la necesidad de sus consumidores.

El concepto de responsabilidad social, es integrador y abarca una gran cantidad de temas y esferas, desde el económico, medioambiental hasta el social. La Responsabilidad Social va más allá del solo hecho de cumplir la ley. Las empresas cuentan con un gran acervo de teorías y guías que hablan acerca de la Responsabilidad Social en sus distintos aspectos. Sin embargo, es poco habitual encontrarse con teorías sobre Responsabilidad Social Empresarial, que profundicen acerca de los impuestos. El rol de los impuestos es de gran preponderancia tanto para la empresa de manera interna, como externa para la sociedad, es a través de los impuestos como se busca retribuir el papel que ha tenido el entorno y la sociedad en el éxito de un negocio.

Los impuestos son un tema del que poco se habla en relación a la Responsabilidad Social, o de lo contrario se deja hasta el último y únicamente se toca de manera superficial. Es un tema que usualmente está reservado para profesionistas especializados en el tema.

“El impuesto es el último problema en emerger como parte de una revisión más exhaustiva de los impactos económicos que tienen las empresas. Se ha convertido en objeto de una mayor atención con una variedad de stakeholders revisando activamente el enfoque que las empresas llevan a sus políticas y la planificación de impuestos. … Con la creciente participación de los gobiernos, los medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales (ONG) e incluso grupos religiosos, el tema se está transformando de una discusión técnica de los especialistas a uno que está directamente relacionada con la responsabilidad corporativa” (Sustainability, 2006, p. 2).[3]

Es precisamente la falta de interés e información en este aspecto de Responsabilidad Social, lo que invita a reflexionar acerca de su importancia e impacto en la sociedad.

La tecnología, el internet y las redes sociales, nos han permitido tener acceso total e instantáneo a un mundo inmenso de información. La velocidad con la que viaja la información es increíble, un mundo interconectado ha permitido que la tengamos la información y podamos compartirlo con el mundo. Esta facilidad es lo que ha hecho que sea relativamente más fácil dar a conocer todas esas prácticas ilegales, inmorales, no éticas o poco ortodoxas que las empresas u organizaciones hayan realizado.

Recientemente hubo un escándalo relacionado a las empresas y la forma en que pagan sus impuestos. La pseudo investigación periodística, y hago énfasis en pseudo, porque más que una investigación periodística, fue una filtración. Información que solo se pudo conseguir de un robo a la base de datos de la firma Mossack Fonseca. Dicha revelación de información y la forma en la que se presentó en los medios, fue mediante la criminalización de todos los personajes y empresas que aparecían listados en los documentos. Dicha revelación representa una clara violación al derecho humano de privacidad. Y es totalmente alarmante que ningún organismo que dice defender los derechos humanos, hizo algún pronunciamiento al respecto.

“No es insolidario quien refugia una parte de su riqueza fuera de su país, sino quienes pretenden que trabaje durante un cuarto, un tercio o la mitad del año para pagar unos impuestos abusivos y confiscatorios.”- Juan Pina (1968).

De igual manera ha habido toda una serie de escándalos que con el paso de los años han salido a la luz, estos pretenden criminalizar a aquellas corporaciones que buscan reducir sus cargas impositivas mediante esquemas totalmente legales de elusión fiscal.

La creciente y difundida visión de que las corporaciones son entes malignos y explotadores, que solo esclavizan a las personas y al mundo, ha motivado que este trabajo vaya en la dirección de destruir esa visión, a través de la argumentación de la necesidad de estas entidades en el mundo, así como dar a conocer la verdadera responsabilidad social, que tiene las organizaciones para con la sociedad.

Con el presente trabajo pretendo refutar la idea principal de que los impuestos son una obligación que ha sido acordada democráticamente y que llevar a cabo prácticas para evitar o reducir el pago de impuestos va en contra de la Responsabilidad Social.

“Podría decirse que el pago de impuestos proporciona una prueba de fuego para las reclamaciones a las empresas sobre la responsabilidad social, ya que implica la transferencia de la riqueza y la evitación artificial no puede ser fácilmente reconciliada con las reivindicaciones de la conducta comercial ética”. (Sikka, P. 2010).[4]

Dado que un sinnúmero de personajes y organismos acusan de hipócritas a las corporaciones por anunciar públicamente sus principios de Responsabilidad Social, mientras que, de manera oculta y confidencial llevan a cabo prácticas para eludir al fisco.

“La hipocresía no es el resultado no intencional de la cultura corporativa. Más bien se produce de manera activa dentro de determinados contextos sociales y de organización y refleja las tensiones entre lo reconocido públicamente en sus objetivos para satisfacer las expectativas sociales y la falta de organización para alinear valores, normas y prácticas con los objetivos y metas aprobadas”. (Weaver, 2008)[5].

Elusión y evasión Fiscal

Para dar una visión muy general del panorama del impacto que tienen los impuestos en el entorno, es preciso de primer momento aclarar los conceptos de elusión y evasión fiscal.

En el diccionario jurídico mexicano, se define la evasión fiscal como cualquier hecho, comisivo u omisivo del sujeto pasivo de la imposición que contravenga o viole una norma fiscal, en virtud de la cual una riqueza imponible en cualquier forma resulte sustraído total o parcialmente, al pago del tributo previsto en la ley.[6]

Es decir, la eliminación o disminución de un monto tributario por parte de quienes están obligados legalmente al pago de este y que logran tal resultado mediante conductas fraudulentas.

El mismo diccionario define la elusión fiscal como el proceder que, sin infringir el texto de la ley, procura el alivio tributario mediante la estructuración de figuras jurídicas atípicas.

Siempre ha habido fuertes debates acera del significado de estos dos términos. Sin embargo, de manera generalizada la evasión fiscal es entendida como una práctica que contraviene la ley y catalogada como un delito, mientras que la elusión es una práctica que va acorde y respeta la legislación vigente. En la práctica hay una creciente dificultad para distinguir una de otra, y se dificulta más para aquellos que no están familiarizados con los términos.

La ética del lucro.

Como estamos hablando de empresas y negocios, es importante defender la ética de lucro. Debido a la visión marxista extendida en gran parte del mundo de le ha dado a la palabra “lucro” una connotación negativa, sucia y que representa esclavitud y explotación.

“Quienes rechazan el beneficio empresarial como “inmerecido” quieren decir que es un lucro injustamente arrebatado a los trabajadores o a los consumidores o a ambos. Esa es la idea que subyace en el supuesto “derecho al producto completo del trabajo” y la doctrina marxista de la explotación.” (von Mises, 1951).[7]

Sin embargo, detrás de esta creencia hay una larga serie de malentendidos e ignorancia.

La ética es entendida como aquella disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano.

Mientras que por lucro se entienden las ganancias que son resultado de un negocio. Es decir, lo que resta después de haber pagado todas las facturas.

El lucro no es un elemento aislado, sino que forma parte de un complejo sistema de pérdidas y ganancias, además de ser un elemento de la economía de mercado.

El sistema de pérdidas y ganancias es un instrumento moralmente neutro para la formación de capital. Es decir, sin el lucro no podrían llevarse a cabo actividades no lucrativas, que en los últimos años han sido excesivamente alabadas. Ya que sin estas ganancias o recursos sería imposible realizar semejantes actividades.

Este sistema única y exclusivamente puede ser resultado de la libre iniciativa de dos o más individuos que de manera pacífica y voluntaria asumen obligaciones y derechos mutuos. Ya que es bien sabido que sin libertad se extingue la responsabilidad moral o ética. Es por ello que solo en un sistema productivo, donde se ha aceptado el riesgo ganar o perder, se puede aspirar a ser éticamente bueno o malo, y ser responsable de sus actos y las consecuencias de ellos, así como tener una conducta moralmente aceptable o no.

El lucro o la ganancia solo ocurre cuando se sirve bien a los consumidores, desde su punto de vista. En el imaginario popular hay una visión muy extendida de las grandísimas ganancias que se llevan las empresas. Estas personas olvidan algo muy importante, lucran quienes han logrado deducir ese lucro de los costos de producción, generalmente gracias una mayor eficiencia en la asignación de los recursos.

“Pero no es el capital empleado lo que crea pérdidas y ganancias. El capital no “engendra beneficio” como pensaba Marx. Los bienes de capital como tales son cosas muertas que en sí mismas no logran nada. Si se utilizan de acuerdo con una buena idea, se obtienen ganancias. Si se utilizan de acuerdo con una idea errónea, se producen pérdidas y ningún beneficio. Es la decisión empresarial la que crea las pérdidas o ganancias. Es de los actos mentales, de la mente del empresario, de donde se origina en definitiva las ganancias. El beneficio es un producto de la mente, del éxito en anticipar el estado futuro del mercado. Es un fenómeno espiritual e intelectual.” (von Mises, L. 1951).[8]

En un mercado libre, nadie está asegurado en un poder que lo pueda hacer peligroso para la libertad ajena, independientemente de cual sea sus motivaciones. De lo contrario, cuando existen intervenciones políticas en el mercado, los peores llegan a la cúspide.

El consumismo es incompatible con una sociedad inmersa en un libre mercado, ya que, en este, cada uno adquiere los bienes y servicios que él puede pagar.

Contrario a la concepción que existe de que la competencia es fruto del egoísmo y dentro de este no puede haber cooperación. El progreso es el fruto de la cooperación pacífica y en las sociedades donde los hombres pueden conseguir el lucro de manera honrada.

“Gana lo que puedas y mira sereno, a todo el mundo, frente a frente, porque nada debes a nadie”. – Henry W. Longfellow.

Los impuestos y su rol en la empresa.

“Gravar los beneficios equivale a gravar el éxito”. (von Mises, L. 1951).[9]

De manera general los impuestos hoy en día gravan principalmente en función de las ganancias, salarios y dividendos. Los Impuestos son entendidos como el justo retorno que la sociedad tiene por aportar un “capital social” a la empresa en forma de educación, seguridad social, transporte, seguridad, sistema jurídico, subsidios e incentivos a las corporaciones y bienes públicos, entre otros.

Tributación Fiscal: Se destaca la importancia de que las empresas contribuyan a las finanzas públicas de los países de acogida efectuando el pago puntual de sus deudas fiscales. Concretamente, las empresas deberán cumplir las disposiciones legales y reglamentarias de carácter fiscal de todos los países en los que ejercen su actividad y deberán hacer cuanto esté a su alcance para actuar de conformidad con la letra y el espíritu de dichas disposiciones legales y reglamentarias. Esto incluiría medidas tales como comunicar a las autoridades competentes la información necesaria para el cálculo correcto de los impuestos que hayan de pagarse en relación con sus actividades y adaptar las prácticas en materia de precios de transferencia al principio de plena competencia.”[10]

Por lo cual, cualquier manera, ya sea legal o ilegal, mediante la cual una empresa reduzca su carga fiscal, es considerado como inmoral. La reducción de los ingresos del Estado, reduce su capacidad para proveer educación, seguridad social, agua limpia, redistribuir la riqueza con objetivos tan nobles como la erradicación de la pobreza y construir una sociedad pacífica y equitativa.

¿La redistribución de que riqueza? ¿La ajena? Es inmoral. La riqueza se gana o se intercambia. No se distribuye, a menos que la que distribuyas sea la tuya propia.

Robert Nozick, usa un experimento bastante peculiar para ilustrar el concepto de desigualdad y redistribución:

“La lotería de ojos.

Vivimos en un mundo de naturales desigualdades físicas y biológicas: algunas personas son altas y otras bajas, unas son blancas y otras negras, unas son rápidas y otras lentas, unas son videntes y otras son ciegas o tienen problemas de la vista.

Imaginemos, por un momento, que el trasplante de ojos es una cirugía sencilla y con altísimas probabilidades de éxito. La pregunta es si, como sociedad, para tener una mayor igualdad, deberíamos realizar una redistribución de ojos: tomar un ojo de alguien con dos ojos sanos y dárselo a un ciego o a alguien con problemas de la vista… Es posible que haya algunos voluntarios, pero no todas las personas con ojos sanos van a estar dispuestas a dar uno de sus ojos: ¿deberíamos instituir una lotería nacional obligatoria y forzar a los perdedores a donar un ojo?

Seguramente, nadie apoyaría eso: cada persona debería tener derecho a decidir si donar o no, porque cada persona es dueña legítima de sus ojos, de su cuerpo y de la totalidad de sus cosas de su pertenencia. La redistribución de la riqueza, en tanto en cuanto constituye el sacrificio de un individuo por el bienestar ajeno, no se diferencia de la redistribución de ojos.” ( Nozick, R. 1974).[11]

Para descubrir la inmoralidad de los impuestos basta con entender la filosofía de la libertad. Uno es dueño de su propiedad. El producto de tu vida y tu libertad es tu propiedad. La propiedad es el fruto de tu trabajo, el producto de tu tiempo, energía y talentos. Es esa parte de la Naturaleza que tú conviertes en algo de valor. Y es la propiedad de otros la que obtienes por intercambio voluntario y mutuo consentimiento.

El uso de la fuerza o el fraude para quitar la propiedad, es robo y da igual quien lo perpetre. Los individuos no pueden entregar a su gobierno derechos que no tienen. Si tú no tienes el derecho de quedarte con la propiedad de otro, menos lo tiene tu gobierno. Los impuestos son un robo. Una vez comprendido esto, la elusión o evasión fiscal, no es más que una respuesta negativa a seguir financiando un sistema de gobierno corrupto, represor y que expolia a sus ciudadanos.

“En México no hay transparencia fiscal para determinar cómo ha evolucionado la riqueza y el ingreso. Ante ello no podemos determinar si su sistema tributario funciona de manera correcta”. Piketty, T. (2014).[12]

Incluso cuando economistas como Piketty, el cual siempre ha estado a favor de una economía intervenida y planificada, haga estos señalamientos quiere decir que algo anda mal en nuestro país.

La evasión fiscal es un fenómeno que se da en todos los niveles. Existe un consenso casi generalizado de que el sistema tributario mexicano es injusto y todos tratan de evadir el sistema tributario, una vez esto ocurre el país en efecto se convierte en una especie de conspiración y todos se ayudan entre sí a lograr evadir.

Para ejemplificar la enorme carga que representan los impuestos, no solo sobre las empresas, sino que al final recaen sobre los individuos. Son las personas comunes y corrientes, la clase media y baja las que terminan por pagar el costo asfixiante de un sistema tributaria que mata el emprendimiento y castiga la creación de riqueza.

“Hace unos días me encontré con un amigo que es un gran accionista de General Motors y me contó una historia. Unas pocas semanas antes, su hijo había usado una fuerza algo excesiva sobre el grifo de su baño y lo había roto. El fontanero local no podía repararlo, así que pidió e instaló un nuevo grifo. El grifo resultó costar 22,50$. La instalación a 4$ la hora, llevó el total a 100$.

Esto parecía bastante excesivo, pero no fue hasta que mi amigo hizo algunos cálculos mentales cuando se dio cuenta de lo excesivo que era realmente. Su renta cae en el tramo fiscal del 90%. Así que calculó que para conseguirlos 100$ con los que pagar esta factura del fontanero tenía que recibir 1.000$ en dividendos de General Motors. (Para los no matemáticos, 1.000$ en dividendos menos 900$ en impuestos sobre ellos deja 100$ para pagar al fontanero).

Pero esto es solo el principio. Para pagar 1.000$ en dividendos, General Motors tiene que ganar más de 4.000$ antes de impuestos. (General Motors ganó 1.502.00.000$ antes de pagar impuestos en 1952. Tuvo que pagar 943.000.000$ en impuestos, dejándole 559.000.000$ de renta neta, de la cual pagó 362.000.000$ en dividendos. Así que para cada 1.000$ que pagó en dividendos, tuvo que ganar 4.149$ antes de impuestos).

Pero para ganar 4.149$ antes de impuestos, General Motors tuvo que vender por valor de 21.570$ en automóviles (digamos dieciocho Chevrolet) a sus concesionarios. (El total de ventas e ingresos de GM en 1952 ascendió a 7.645.000.000$). Por resumir, debido al coste y la erosión fiscales, para que mi amigo accionista remplazara el grifo de un baño, General Motors tuvo que vender dieciocho Chevrolet.

“¿Y qué?”, puede preguntar algún lector”. “Si este tipo paga un impuesto de la renta del 90%, debe nadar en dinero. No esperéis que llore”. (Hazlitt, H. 1953).[13]

Muchas de las decisiones u opiniones que la gente común toma respecto a ese tema van basadas en meras especulaciones o en ideas y prejuicios, vaya es subjetivo. La mayoría de las decisiones son justificadas por las consecuencias inmediatas que se pueden ver, más no en las consecuencias a largo plazo que son difíciles de vislumbrar. Aunque hoy en día en México no tenemos un impuesto que grave el 90% de los ingresos, si juntamos los impuestos directos e indirectos, así como los derechos, permisos y licencias que se pagan, gran parte de la renta, aproximadamente entre un 40% o 50% de nuestra renta van destinados a cubrir esos gastos innecesarios.

Los impuestos que nos cobran se legitiman porque se supone que son un mecanismo para ser “solidarios” con las personas desfavorecidas y porque sirven para financiar los bienes públicos.

Este viejo y obsoleto discurso se desmonta cuando uno se da cuenta que, más allá del tema de la corrupción, solo una parte menor de nuestros impuestos se dedican al gasto social (como salud y educación) y que la mayoría financian la enorme burocracia estatal, el pasivo pensional que tiene la nación, la guerra y la deuda pública.

Los impuestos no son una forma de solidaridad social, no pueden serlo porque la solidaridad es voluntaria y no puede ser de forma obligatoria, pero además son usados de forma arbitraria por los políticos, no en bien de la sociedad, sino con el propósito de satisfacer sus intereses particulares.

Para ejemplificar un pequeño dialogo que, aunque es producto de una ficción sigue teniendo bastante vigencia:

El Diálogo entre Colbert y Mazarino, ministros de Luís XIV de Francia, dice así:

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello…

Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado es distinto. No se puede mandar el Estado a prisión. Por tanto, el Estado puede seguir endeudándose.

Colbert: ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. ¿Y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino: Se crean otros.

Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?

Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta sí.

Colbert: ¿Entonces cómo hemos de hacer?

Mazarino: Colbert ¿Tú piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo? Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquéllos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a ésos a los que debemos gravar con más impuestos. Ésos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos. Son una reserva inagotable.” (Rault, A. 2008)[14]

Un aspecto muy destacable del actual concepto de Responsabilidad Social, es como había mencionado, no se detiene únicamente en exigir el cumplimiento de la ley. Sin embargo, aunque abarca un espectro más amplio, no profundiza en el aspecto legal, terminando por exigir el cumplimiento cabal de la ley.

“La ISO 26000 aconseja respetar el principio de legalidad o supremacía del derecho, lo que pasa por reconocer que ningún individuo u organización tiene la potestad de actuar fuera de la ley. En el ámbito de la RS, el respeto al principio de legalidad significa que la organización debería respetar y cumplir las leyes y regulaciones aplicables y, por tanto, debería tomar las medidas necesarias para estar al corriente y cumplir la legislación vigente en materia de RS.” (Argadoña, A. 2011).[15]

El problema con exigir el cumplimiento de la ley, es que esta no necesariamente es moral o justa. Y al cumplir una ley que es inmoral o injusta no se puede ser socialmente responsable, ya que el cumplimiento puede tener un impacto negativo en alguno de los grupos de interés.

“La historia social de la humanidad está llena de leyes que permitían la esclavitud, la discriminación, el abuso de mujeres, niños y trabajadores, pero sus deficiencias han sido impugnadas en moral, ética, responsabilidad, derechos humanos y otros motivos.” (Sikka, P. 2010)[16]

Si hoy en día alguno de los ejemplos anteriores siguiere vigente en la ley y siguiendo el razonamiento de la Responsabilidad Social, respecto a un estricto cumplimiento de la ley, ¿no sería una obvia contradicción? ¿Se puede ser socialmente responsable cumpliendo una ley claramente violatoria de los derechos humanos? Las empresas deben profundizar más aun en el tema de la legalidad de los actos y someterlos a un juicio moral, así como de igual manera analizar los impactos que tiene en la sociedad y su entorno.

¿Una empresa es socialmente responsable al pagar impuestos aun cuando sabe su destino? No hay fundamento alguno para justificar el pago de estos, por lo cual cuando las empresas llevan a cabo prácticas para reducir sus cargas impositivas son realmente socialmente responsables, ya que evitan el mal uso de estos recursos.

“Los impuestos son el precio que pagamos por fallar en construir una sociedad civilizada. Cuanto mayor sea el nivel de impuestos, mayor es el fracaso. Un estado totalitario de planificación centralizada representa una derrota completa para el mundo civilizado, mientras que una sociedad totalmente voluntaria representa su éxito final”. – Mark Skousen.[17]

La Responsabilidad Social de la empresa.

“Las compañías que sobreviven más tiempo son las que definen lo que solo ellas pueden ofrecer al mundo, no solo crecimiento o dinero, sino su excelencia, su respeto por otros o su capacidad de hacer felices a las personas. A estos factores, algunos lo llaman alma.” –Charles Handy

Una vez que hemos llegado hasta este punto, es prudente partir el análisis de algunas definiciones de la Responsabilidad Social Empresarial.

La OCDE utiliza el concepto de Responsabilidad Corporativa y lo define sucintamente como:

“las acciones desarrolladas por negocios para consolidar sus relaciones con las sociedades en las que actúan”.[18]

 

El Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), define la Responsabilidad Social como:

“Responsabilidad Social Empresarial, es el compromiso consciente y congruente de cumplir integralmente con la finalidad de la empresa, tanto en lo interno como en lo externo, considerando las expectativas económicas, sociales y ambientales de todos sus participantes, demostrando respeto por la gente, los valores éticos, la comunidad y el medio ambiente, contribuyendo así a la construcción del bien común.”[19]

 

Es un término que se ha extendido con gran velocidad y ha tenido una gran aceptación por parte de empresarios. Los empresarios en los últimos años se han vuelto títeres involuntarios de las fuerzas intelectuales que han estado destruyendo las bases de una sociedad libre durante los últimos lustros. De hecho, los empresarios se han convertido en auténticos predicadores del más puro socialismo. Erróneamente los empresarios creen estar defendiendo la libre empresa al declamar que la empresa va más allá de lucrar y que también tiene fines sociales que nada tienen que ver con el objetivo del negocio. Es mediante este concepto que los socialistas han logrado calar en las mentes de las personas para seguir manteniendo ese perverso sistema neo-mercantilista y estatista que mantienen vigente en gran parte del mundo.

La cosa no se detiene ahí, sino que también piensan que la empresa tiene una conciencia social y que esta puede asumir responsabilidades para crear empleos, erradicar la pobreza, reforestar el planeta o acabar con el hambre mundial.

Este tipo de responsabilidades que se han querido cargar a las empresas, no tienen nada, absolutamente nada que ver con la empresa. Si bien algunas pueden estar estrecha o levemente relacionadas con el actuar de la empresa, no se puede esperar que esta institución resuelva toda clase de problemas.

Las empresas pueden de manera voluntaria destinar parte de sus recursos a la realización de obras caritativas o para alguna de las antes mencionadas. Derivado de lo anterior es como nacen muchas fundaciones y asociaciones de la sociedad civil que pretender resolver algún problema, sin ánimos de lucrar. En estos casos la cuestión es diferente, ya que se ha creado una nueva organización que tiene como finalidad precisamente el beneficio de algún sector de la sociedad. Las acciones de las empresas en este campo, son bastante loables, pero no se puede realizar un juicio de valor que satanice a las organizaciones que no hayan optado por destinar recursos a este tipo de actividades, ya que de antemano han cumplido con su responsabilidad.

La empresa va constituida por el capital que los accionistas han aportado y por el trabajo aportado de los empleados, juntos bajo un objetivo común y bajo la dirección del empresario llevan a cabo el fin de la empresa. Es por ello que resultaría técnicamente erróneo, aunque no legal atribuir la propiedad de la empresa únicamente a los accionistas.

Intereses opuestos de alguno de los involucrados resulta prácticamente inconcebible, ya que la empresa es una entidad en la que todos están involucrados, el resultado que se obtenga de esta impactará negativamente o positivamente al bien común de la sociedad.

Para reivindicar el curso de la auténtica y única responsabilidad social de la empresa, es necesario retomar un tema que anteriormente hemos explicado, el lucro. Ya ha quedado claro la moralidad del lucro. Ahora partiremos y desarrollaremos este concepto para vislumbrar algo que ha estado frente a nosotros siempre, pero que no hemos querido ver.

Para analizar este elemento, lo haremos mediante un elemento que nos ilustrara cada parte de este análisis. Imaginemos un Estado de Resultados, todos o al menos la mayoría hemos visto alguna vez uno y otros estamos bastante familiarizados con este estado financiero. El análisis a continuación no requiere de grandes conocimientos financieros ni contables, de hecho, lo veremos de una manera que ni los contadores, administradores o financieros estamos acostumbrados a ver.

Primero es importante la obtención de un elemento llamado valor económico añadido, para ello haremos lo siguiente:

Al importe de ingresos o ventas netas se les sustraerá o deducirán los costos de venta o fabricación, gastos administrativos, de venta, exceptuando los relacionados a amortizaciones, depreciaciones, mano de obra, gastos de personal, intereses de la deuda y costos financieros.  Estos elementos que se han exceptuado, son importantes porque a partir del resultado anterior es como se va a repartir lo que denominar renta.

El resultado anterior es lo que en finanzas/economía conocemos como valor económico añadido, y este no es más que la riqueza generada de un proceso productivo. Es precisamente como había mencionado el párrafo anterior, esta riqueza de donde comenzaremos el reparto. El empresario es el individuo encargado no solo de repartir, sino de también gestionar esta riqueza. Este reparto tiene un orden, que es el que naturalmente se respeta en un estado de resultados. Por lo cual a continuación desarrollaremos cada elemento al cual se le reparte esta riqueza generada. El empresario es el individuo encargado no solo de repartir, sino de también gestionar esta riqueza

Los trabajadores reciben una retribución, la cual llamamos salario. Los salarios son el resultado de acuerdo previo del o los trabajadores con la empresa, ya sea de manera colectiva o individual. Para que la empresa tenga éxito, es vital que la negociación no se vea forzada o inclinada a favor de alguna de las partes, para ello es necesario un equilibrio.  Un recorte en la parte correspondiente al salario o un aumento desproporcional en este, compromete el éxito, expansión la continuidad de la organización. Junto con los salarios igual se sustrae todos los gastos relativos a impuestos y derechos ´por conceptos de sueldos.

El segundo elemento a sustraer del valor económico añadido y que se reparte, son los costos de financiamiento. Es decir el interés, el cual es la remuneración que reciben los que suministran de recursos o  capital al negocio a través de la deuda.

Para poder llegar al tercer elemento que se reparte, es importante seguís sustrayendo al valor económico añadido, un elemento más. Las depreciaciones y/ amortizaciones. Las amortizaciones y depreciaciones no representan un desembolso real de dinero, sino que son operaciones meramente virtuales. La finalidad de este es asignar periódicamente un costo de reposición de estos activos tangibles o intangibles.

Una vez que se han disminuido las amortizaciones y/o depreciaciones, nos queda el beneficio o utilidad antes de impuestos. De este resultado sale el tercer elemento a repartir y se llama impuestos. Y es el retorno que recibe el Estado por haber aportado un “capital social” en forma de educación, infraestructura y bienes públicos, seguridad social, seguridad, sistema jurídico, entre otras.

Una vez que hemos restado los impuestos, nos queda el beneficio después de impuestos. Es de este resultado de donde repartimos el último y cuarto elemento de riqueza. El beneficio que va para los accionistas por concepto de riesgo de capital. En este elemento, cabe realizar un análisis un poco más profundo. Este beneficio se les puede reintegrar en su totalidad o bien puede ser parcialmente distribuido. La parte que se distribuye se le conoce como dividendo y a la parte que no se reparte se llama reserva.

La decisión de crear reservas en el capital social, puede obedecer a muchas razones, desde el cumplimiento de ley que exige la creación de una reserva, hasta reservas creadas con la intención de hacer una inversión o para una contingencia. Un ejemplo es Victorinox, el fabricante de navajas suizas destina una parte de sus ganancias a un fondo de reserva para poder pagar a sus empleados en temporadas bajas y de esta forma no despedir a ningún empleado.[20]

Como hemos podido constatar de la riqueza generada, esta se divide en partes y se entrega al legítimo dueño de ellas, el nombre cambia, pero la esencia es la misma. Por lo cual la parte de la rente que remunera el trabajo invertido por el empleado se llama salario, la que remunera los fondos de terceros se llama interés, la que va para el Estados es el impuesto y hasta el final la parte que remunera a los accionistas por el riesgo asumido al aportar su capital propio se llama beneficio.

La única forma legal de acceder a esos recursos que han quedado en las reservas, es mediante la venta de las acciones. Las acciones tienen un valor contable, este se puede sacar dividiendo la totalidad del capital contable entre el número de acciones para determinar su valor. Aunque aquí ocurre un fenómeno muy particular, si bien el valor contable de la acción sirve de referente para la negociación, el precio de venta de la acción no va en determinación del valor contable. En este aspecto entre otro elemento, el valor de mercado, es decir el precio por el cual un agente económico estaría dispuesto a pagar.  El valor de mercado nunca suele ser el mismo que el valor contable, usualmente es mayor o menor al valor contable.

Como hemos visto, la única responsabilidad que puede tener la empresa, es la de obtener un beneficio para sus accionistas, maximizando así el valor de la compañía. Un empresario solo puede llegar a crear valor con una eficiente gestión de la organización, es decir consiguiendo un equilibrio entre los distintos participantes que hay en el proceso productivo. Claro que la cuestión no termina ahí, la creación de valor, para que se moral y ética debe de darse dentro de un marco de prácticas éticas.

Es evidente que hoy existen un gran número de organizaciones que generan o en vías de maximizar el valor a sus accionistas, llevan a cabo prácticas en detrimento de alguno de los involucrado en la organización o incluso a expensas de sus consumidores. Por ello no podemos partir del hecho de que todas las empresas ya son socialmente responsables, hacerlo sería un error, como dijo alguna vez Rothbard:

“… sacralizar a la gran empresa per se … En el mundo contemporáneo de neo mercantilismo… un gran tamaño es sospechoso a priopri, dado que… probablemente han llegado a serlo mediante una sofisticadísima red de subsidios, privilegios y concesiones directas e indirectas de protección monopolística.” (Rothbard, M. 1966).

 

 

Conclusiones.                          

Los impuestos y su inmoralidad, son un argumento bastante discutible. Es por ello que las empresas, la sociedad y el gobierno deben llevar a cabo un esfuerzo conjunto, para profundizar y reformar el sistema tributario. Un sistema tributario transparente, eficaz y no asfixie a ningún individuo en la persecución del éxito. Como hemos visto cuando el Estado realmente aporta un “capital social” es justa una retribución por su participación. Es por ello que más que un obstáculo, una carga o un costo, debería de ser un elemento de la empresa que realmente pueda contribuir a la creación de riqueza.

El lucro, las ganancias o el beneficio son un elemento importante, es la base, el pilar fundamente en el que se sostiene la empresa. Es por ello que debemos despojarlo de cualquier intento de satanizarla, así como de juicios de valor subjetivos. El lucro como mencione anteriormente es un elemento neutro, depende de cada individuo el camino que elija para alcanzarlo.

Las empresas deben llevar a cabo de manera interna, un exhaustivo análisis y en su caso reestructuración, con la finalidad de reivindicar la forma en que esta crea valor y riqueza.

Las empresas ya tienen de por si una gran responsabilidad para con sus accionistas y es la creación de riqueza. Hay que entender que la empresa no tiene en estricto sentido una responsabilidad para con la sociedad, porque caería en muchas ambigüedades respecto a con quienes tiene la responsabilidad y hasta qué punto. Es por ello que, cumpliendo con su objetivo de creación de riqueza, el cual no es fácil, contribuye de manera indirecta a la sociedad. La forma indirecta en que contribuye a la sociedad, es mediante la creación de riqueza, esta genera empleos directos e indirectos, provee de sustento económico a los involucrados, genera contextos propicios para el desarrollo de las personas, eleva la calidad de vida, entre otras. Cuando una empresa no logra conseguir beneficios, cae en una pérdida, pero no se detiene ahí, ya que, así como las ganancias se reparten en cascadas, con las pérdidas pasa lo mismo, en pocas palabras una empresa con pérdidas genera pobreza.

“Los mercados permiten que la generación de riqueza pueda utilizarse para ayudar a los desafortunados y facilitan que los caritativos maximicen su capacidad para ayudar a otros. “(Tom G. Palmer).[21]

Al día de hoy la humanidad se enfrenta con una gran cantidad de problemas y necesidades, los cuales hay que atender de manera oportuna para dar una solución o satisfacerla. La empresa, aunque es una institución una forma de organización que tiene un gran poder y rango de acción, pero lamentablemente no es el indicado para adjudicarle esa responsabilidad y no podemos tener la vana esperanza de que pueda resolverlos. Las empresas ya cargan con una gran responsabilidad, es por ello que no podemos esperar que nos resuelva asuntos que quedan fuera de su razón de ser y existir.

La responsabilidad social la tienen los individuos, y es hacia los individuos y su empoderamiento como deben ir encaminadas las políticas públicas. Somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de nuestros actos y las consecuencias de ellos, y es por ese hecho que debemos comprometernos a trabajar en conjunto y contribuir a resolver los problemas que nos aquejan. Somos seres humanos capaces de aprender, desarrollarnos y crecer y es ahí donde debemos guardar nuestras esperanzas, en nosotros mismos, en nuestra capacidad de salir adelante y luchar por mejorar.

“Aquellos que luchan por la libre empresa y por la libre competencia no defienden los intereses de aquellos que son ricos hoy. Ellos quieren que se deje libertad a hombres que serán los emprendedores del mañana.”- (Ludwig von Mises.)[22]

[1] Perla Pineda. (ENE 26, 2015). Los avances y beneficios de la RSE en México. 28 de mayo del 2016, de El Economista Sitio web: http://eleconomista.com.mx/industrias/2015/01/26/avances-beneficios-rse-mexico

[2] Corresponsables. (05 de mayo del 2016). IX Encuentro Latinoamericano de ESR culmina con éxito. 28 de mayo del 2016, de Corresponsables Sitio web: http://mexico.corresponsables.com/actualidad/ix-encuentro-latinoamericano-de-esr-culmina-con-exito

[3] Sustainability, Taxing issues Responsible business and tax. London: Sustainability Limited, 2006 (http://www.taxjustice.net/cms/upload/pdf/Sustainability_taxing_issues.pdf).

[4] Sikka, P. (2010). Smoke and Mirrors: Corporate Social Responsability and Tax Avoidance. University of Essex, UK. https://www.researchgate.net/publication/239610461_Smoke_and_Mirrors_Corporate_Social_Responsibility_and_Tax_Avoidance

[5] Weaver, C. (2008). Hypocrisy Trap: the World Bank and the Poverty of Reform, Princeton, Princeton University Press.

[6] Diccionario Jurídico Mexicano, México, Editorial Porrúa, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas. 2000 (decimocuarta edición), letras D-H, Voz EVASIÓN FISCAL, elaborada por Bunster, Álvaro, p.1371.

[7] Von Mises, Ludwig. (1951). Planning for Freedom: Lets the Market System work. Liberty Fund.

[8] Von Mises, Ludwig. (1951). Planning for Freedom: Lets the Market System work. Liberty Fund.

[9] Von Mises, Ludwig. (1951). Planning for Freedom: Lets the Market System work. Liberty Fund

[10] Este apartado se ha desarrollado basándose en la última revisión y actualización de las Directrices del año 2011. Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, www.oecd.org.

[11] Robert Nozick. (1974). Anarquía, estado y utopía. Nueva York: Basic Books.

[12] Alejandro Bazan. (5 de diciembre 2014). Piketty critica falla de transparencia fiscal en México. 29 de mayo del 2016, de Expansión Sitio web: http://expansion.mx/economia/2014/12/05/piketty-critica-falta-de-transparencia-fiscal-en-mexico

[13] Hazllitt, Henry. Business Tides: The Newsweek Era of Henry Hazlitt. 2011. Ludwig von Mises Institute.

https://mises.org/library/business-tides-newsweek-era-henry-hazlitt

Una versión en español puede ser consultada de: http://www.miseshispano.org/2016/05/un-cuento-sobre-impuestos/

[14] El presente extracto pertenece a una obra de teatro titulada “El diablo Rojo”. Escrita y estrenada por el dramaturgo francés Antoine Rault en 2008. Cabe resaltar que el dialogo es totalmente ficción.

[15] Argadoña Antonio. (2011). ISO 26000, Una guía para la Responsabilidad Social de las Organizaciones. IESE Business School, Universidad de Navarra. España.

 http://www.iese.edu/es/files/catedralacaixa_vol11_final_tcm5-72287.pdf

[16] Sikka, P. (2010). Smoke and Mirrors: Corporate Social Responsability and Tax Avoidance. University of Essex, UK. https://www.researchgate.net/publication/239610461_Smoke_and_Mirrors_Corporate_Social_Responsibility_and_Tax_Avoidance

[17] Skousen Mark. Civiliazation held together by persuasion, not force. Religion and Liberty, Volume 6, Number 3, May- June 1996. Acton Institute. http://www.acton.org/pub/religion-liberty/volume-6-number-3

[18] Esta definición está basada en la última revisión y actualización de las Directrices del año 2011. Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, www.oecd.org.

[19] Cajiga Calderón, Juan Felipe. El concepto de Responsabilidad Social Empresarial. Centro Mexicano para la Filantropía. http://www.cemefi.org/esr/images/stories/pdf/esr/concepto_esr.pdf

[20] Simon Jack. (6 de abril 2012). The Swiss Army Knife. 31 de mayo del 2015, de BBC News Sitio web: http://news.bbc.co.uk/today/hi/today/newsid_9711000/9711459.stm

[21] La moralidad del Capitalismo, Tom G. Palmer – Fundación Para el Progreso – Pág. 121. 2013.

[22] Ludwig von Mises, La acción humana (Madrid: Unión Editorial, 2001)

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